Las cervicales

16/10/2018

Las vértebras que forman el raquis cervical sostienen la cabeza y permiten sus movimientos. Las principales patologías que afectan esta zona muy sensible del cuerpo están vinculadas a traumatismos o a una degeneración articular.

Parte superior de la columna vertebral, el raquis cervical consta de 7 vértebras comprendidas entre el cráneo y la primera vértebra torácica. Al mismo tiempo muy móvil, responsable del soporte de la posición y del peso de la cabeza, es particularmente vulnerable a los traumatismos y lesiones musculares, ligamentosas, nerviosas y cartilaginosas. Entre ellas figuran en particular:

 

  • La tortícolis. Se trata de una contracción involuntaria que persiste varios días de un músculo del cuello, habitualmente el esternocleidomastoideo y/o el trapecio, que ocurre a menudo tras una mala posición durante el sueño. El dolor puede ser muy importante y una rigidez localizada puede impedir cualquier movimiento de la cabeza. 
     
  • El esguince cervical. Es la lesión de un ligamento de las vértebras del cuello ocurre tras un movimiento tosco, en particular un choque. El famoso “golpe cervical” que proyecta la cabeza hacia atrás o hacia adelante tras una colisión de automóvil es un esguince cervical. 
     
  • La neuralgia cérvico-braquial. Es la lesión de un disco intervertebral cervical es causada por un traumatismo o por el desgaste y genera una compresión en las estructuras nerviosas de las proximidades. Genera un dolor en el cuello y el brazo que se extiende hasta los dedos. Puede acompañarse de hormigueos y pérdidas de sensibilidad en el miembro superior. 
     
  • La artrosis cervical, o cervicoartrosis. Se define por el desgaste del cartílago de las vértebras cervicales. Esta enfermedad crónica, que evoluciona progresivamente a lo largo de varios años, es frecuente en las personas mayores de 40 años. Se manifiesta por dolores variables de la nuca, rigideces del cuello y dolores de cabeza. 
     

Aliviar un cuello doloroso 

Los tratamientos de las patologías mecánicas que afectan el raquis cervical incluyen la toma de analgésicos y antiinflamatorios, la aplicación de calor (en caso de contracción muscular) o frío (en caso de inflamación) y, en algunos casos agudos o brotes dolorosos, la puesta en reposo temporal con un collarín cervical. La rehabilitación con refuerzo muscular, masajes y estiramientos del cuello también puede mejorar los dolores, en particular en la recuperación tras un esguince o en caso de artrosis. 

Fuentes :
Collège Français des Enseignants en Rhumatologie : Item 2015 : Rachialgies. 2010-2011
C. Laporte, G. Saillant : Les entorses du rachis cervical inferieur. Maîtrise Orthopédique, nov. 1997
Auger J, Berenbaum F: Le grand livre de l’arthrose, éd. Eyrolles 2016.